Diástasis Abdominal

Por: Yuhana Tenorio Saad

No había escuchado este concepto hasta mi embarazo, y si te soy sincera, no pensé que me sucedería, pero sí, al principio pensé que era parte del posparto, pero después de 6 meses en los que observé que mi ombligo seguía muy saltado, la protuberancia en medio de mi vientre ya no disminuía y se sentía como gelatinoso, acompañado de una muy mala digestión, empecé a sospechar y decidí hacerme una ecografía.

¿Y qué es la diástasis abdominal?

Es la separación que se produce en la membrana conjuntiva que hay entre un recto abdominal y otro, puede darse por diversas causas, el embarazo es de las principales y aunque la diástasis suele ser normal en el último trimestre del embarazo, lo habitual es que se corrija naturalmente después del parto, pero no en todos los casos sucede así.

¿Cuáles son algunos de los síntomas?

-Protuberancia en medio del vientre

-Mala digestión

-Ombligo saltado

-Hueco por debajo del ombligo

-Dolor lumbar

-Incontinencia

¿Cómo saber si la tienes?

Si tienes algunos de los síntomas anteriores, colócate boca arriba en una superficie plana, con las rodillas flexionadas y apoyadas en el suelo, realiza un abdominal tipo crunch y con tus dedos verifica si hay una separación entre los rectos, de hecho, resulta visible, si esa separación es de más de dos dedos, lo que equivale más o menos a 2.5 cm, es muy probable que la diástasis sea tu nueva compañera.

Es importante que acudas con un fisioterapeuta y lo más recomendable es que te realicen una ecografía para determinarla, y en su caso, conocer la medida de separación de los rectos abdominales.

¿Qué hacer si la tengo?

Realmente no se logra cerrar completamente la separación, a menos con una cirugía, pero sí se puede reducir considerablemente. En mi experiencia, fui a varias sesiones de fisioterapia y aprendí a realizar los ejercicios hipopresivos, los cuales, recomiendo ampliamente, los he hecho de manera muy constante por las mañanas con el estómago vacío y logré corregir la separación en un 46%. Dichos ejercicios no son tan sencillos, no se trata sólo de sacar el aire o meter la pancita, pero con paciencia, constancia y la asesoría de un profesional, irás viendo los resultados.

No cabe duda que nuestros cuerpos difícilmente serán los mismos después de un parto, cada mujer llevará una huella, la cual vale la pena por sobre todas las cosas con tan solo tener a nuestros bebés en nuestros brazos.

Colaboración con Yuhana Tenorio Saad

@yuhana_tips_saludables

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