Cafeína en el embarazo

Por: Mónica Zárate

¿Tomar café o no tomar? Para esta interrogante no hay una respuesta absoluta, debido a que algunos doctores autorizan su ingesta y otros doctores no. Pero, ¿Por qué? ¿Qué es lo correcto? ¿Tomarlo con cafeína, descafeinado o simplemente no tomarlo?

Comenzaremos hablando sobre la etapa previa al embarazo y como sabemos, todos los cuerpos de las mujeres son distintos, hay mujeres que desde antes de la concepción, padecen sobrepeso, obesidad, enfermedades sistémicas (diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, etc.), por el contrario hay mujeres con un estado de salud óptimo, así que desde esto partimos explicando que esta es la razón por la que a algunas nos permiten conservar nuestro estilo de vida y a otras no, las indicaciones médicas para sobrellevar nuestro embarazo son diferentes para todas.

En la etapa prenatal a algunas se nos indica tomar ciertos medicamentos, realizar ciertas actividades o no realizarlas, controlar el peso, aumentarlo o bajarlo, añadir nuevos alimentos o eliminarlos, etcétera. Y hablando específicamente del consumo de la cafeína en el embarazo, te compartiré información científica que responde las interrogantes mencionadas al inicio de este artículo.

La administración de cafeína durante la preñez de diferentes especies animales, causa malformaciones congénitas, sin embargo, estos resultados se obtienen con la administración de altas dosis de cafeína, las que generalmente son tóxicas para la propia madre. No obstante, los estudios epidemiológicos no han encontrado asociación entre el consumo de cafeína, o de café, con el riesgo de malformaciones congénitas en el rango de 300-1000 mg/día de cafeína.

Otro dato importante a considerar es que siendo el aborto espontáneo una de las complicaciones más graves en esta etapa, los estudios recientes arrojan que un consumo no superior de 300 mg/día no constituye un factor de riesgo de aborto espontáneo.

Esto quiere decir que el consumo moderado de café puede ser permitido, bajo supervisión médica y solo en aquellas mujeres que antes del embarazo ya consumían café, es decir, no se debe llevar a cabo la ingesta de cafeína si no se conoce la reacción que esta puede generar en tu cuerpo, asimismo también es permitido en las mujeres que su condición es completamente saludable y los efectos del café en el cuerpo de la madre no representan un factor de riesgo para el bebé.

Esto nos lleva a la conclusión de que el tomar café no es una decisión que nosotras debamos de tomar, lo primero está en consultarlo con tu doctor, que con su experiencia médica más la información recopilada respecto a tu salud previa al embarazo, tus antecedentes médicos y tu situación actual en la preñez, te indicará si es conveniente seguir consumiendo café, cuánta dosis y con qué frecuencia.

El embarazo es una etapa de mucho cuidado, puesto que tu cuerpo está creando vida mediante lo que tú le das, nunca pongas en riesgo la salud de tu bebé, si tu doctor te dice que NO, definitivamente es no.

Las que amamos el café por su aroma, sus propiedades diuréticas y antioxidantes, y por su efecto estimulante que nos ayuda a activarnos en esos días en los que la montaña rusa de emociones y hormonas nos tiene cabizbajas, sabemos que esa tacita de café es realmente necesaria. A mí, mi doctora me autorizó tomar una taza de café con cafeína al día de manera ocasional, y así lo hice, tuve un embarazo a término y ahora un bebé de un año completamente sano, y, ¿A ti? ¿Cuál fue tu experiencia?

 

Referencias bibliográficas:

Manta Swaddle: Horseshoe