Perfectamente imperfecta

Por: Mónica Zárate

Eres perfecta y lo digo aún sin conocerte, me atrevo a decirlo a pesar de no saber las decisiones que tomas respecto a la crianza que eliges darle a tu bebé.

No existe un manual sobre cómo ser madre, no hay clases, cursos ni mucho menos libros que nos digan cómo salir adelante con nuestros hijos y sin embargo lo hacemos al despertar cada día después de una noche difícil por cuidar a ese bebé enfermo, al salir a trabajar por jornadas largas y pesadas, también, salimos adelante al educar y criar a nuestros hijos ya sea solas, acompañadas o mal acompañadas, incluso dejando pasar nuestras propias necesidades para procurar que nuestros hijos coman, duerman y crezcan sanos. Somos un estuche de monerías ya que hacemos de todo, cocinamos, lavamos, planchamos, arrullamos y a pesar de todas las actividades que hacemos en el día con día, siempre nos queda un poquito de tiempo para jugar y reír con nuestros hijos. Así que ahora te lo pregunto, aún te queda duda de que eres la madre perfecta para esa criatura? LO ERES y que nunca te hagan dudar de ello.  

Nadie conoce mejor a tu bebé que tú misma, tú sabes ayudarlo a controlar sus emociones, sabes cómo enseñarle a comunicarse con el mundo y aparte de complacerlo, siempre atiendes todas sus necesidades.

No nacemos sabiendo cómo ser madres, pero sí nacemos con ese instinto de amor y protección que nos acompaña en el día con día para criar a nuestros hijos. Mientras nosotras los enseñamos a conocer el mundo, ellos nos enseñan la mejor profesión que es el ser madres.

A veces nos frustramos al intentar encajar en el molde de madre perfecta, pero la cuestión es, ¿existen las madres perfectas? ¿alguna de ustedes la tuvo? si tu respuesta fue sí, espero que concuerdes conmigo al decirte que la real perfección en la maternidad es el saber levantarse después de haberse caído, siempre dando la cara por los tuyos, haciendolo todo por ellos y para ellos. Son esas mujeres que no se rinden, las que aprenden a tener paciencia y fuerza para enfrentar de la mejor manera aquello que se atraviesa y aún al equivocarse, comprenden la lección que eso les deja.

Perfectamente imperfectas somos esas mujeres que caminamos de manera cautelosa y perspicaz sabiendo que detrás está ese pequeño siguiendo nuestros pasos.

Escribo esto porque en ocasiones dudamos de nuestra capacidad como madres, nos enojamos con nosotras mismas cuando no tenemos el control de todas las cosas. Nos castigamos al pensar que la prima, hermana o amiga, lo hace mejor que nosotras, pero la cosa es que siempre queremos lo mejor para nuestros hijos y por eso es normal sentir algunas veces que aún nos falta dar un poquito más de nosotras. Lo que quiero que te quede claro y nunca olvides, es que lo estás haciendo bien, excelentemente bien. En ti está todo lo que ese bebé necesita para vivir, así somos las verdaderas madres, perfectamente imperfectas para nuestros hijos.

Gracias.

Mónica Zárate y Roman Feregrino Zárate