Primer embarazo, primer bebé

Por: Mónica Zárate

Cuando estás embarazada, comienzas a mentalizarte y a darte cuenta sobre lo que está sucediendo en tu vientre, sobre los cambios inmensos que vive tu cuerpo.

Con el tiempo, empiezas a sentir a tu bebé moviéndose, acudes a tus citas periódicas prenatales con tu ginecólogo y escuchas los latidos de ese pequeño ser y sueles estremecerte al sentir lo fuerte y potente que late su corazoncito.

Empiezas a buscar nombres, a pedir opiniones, a emocionarte con las compras de ropa, carriola, cuna y juguetes para ese pedacito de vida.

Comienzas a hablarle, a cantarle, a decirle lo mucho que lo quieres y lo que ansías conocerlo, tocarlo y cuidarlo. 

En tus citas prenatales, ves a tu bebé metiéndose el dedo a la boca, haciendo pipí, sonriendo, girándose, deslizándose entre las paredes de tu vientre y haciendo un sinfín de monadas. En ese momento empiezas a conocer el verdadero amor. 

Pero como ya sabemos, en el primer embarazo, no todo es color rosa, también llega un momento en el que surgen pensamientos que hasta te quitarán el sueño. Te preguntas: ¿cómo será mi bebé?, ¿Estará sano? ¿Vendrá bien?, ¿Podré tener un parto natural?, ¿Y si se complica mi parto? ¿Me dolerá?, ¿Qué haré cuando nazca? ¿Seré buena mamá? Y muchas otras dudas más.

Quiero que sepas que es normal asustarse, dudar, temer o hasta de vez en cuando imaginarse lo peor. Estás viviendo algo completamente nuevo, algo que ni siquiera el papá de ese bebé es capaz de imaginarse. Cargar en tu vientre la vida de tu hijo y toda la responsabilidad que esto conlleva aterra, y aterra mucho.

Lo cierto es que a pesar de que ayudaste a tu mamá con tus hermanos menores, cuidaste a tus sobrinos algunos fines de semana o viste muchos programas de maternidad, el formar a un bebé desde tu vientre, dar a luz y cuidar a un recién nacido no se compara, esto no es fácil, peeeeero puedes hacerlo, confía en tu instinto. 

Muchas mujeres no nos damos cuenta de lo maravilloso que es nuestro cuerpo, que estamos hechas para dar vida. Necesitas confiar en ti, en tu poder como madre y en la capacidad de tu cuerpo.

El instinto de cualquier madre es proteger a su criatura. Así que pase lo que pase y sea como sea tu parto, lo harás bien y cuando nazca tu bebé irás aprendiendo poquito a poquito cómo es el ser madre. Paciencia, nadie nace sabiendo, las mamás no nacemos, nos hacemos. 

Disfruta esos 9 meses con tu bebé en tu vientre. Chiquéate y consiéntete, permítete gozar de esas largas siestas en las que tu cuerpo te pide más y más, y por supuesto que en ocasiones date tus gustitos y antojitos, los mereces. Disfruta tu cuerpo y disfruta lucir tu ropa de maternidad.

En estos maravillosos 9 meses lo primordial es darle la mejor vida y salud a tu cuerpo que es el que se encarga de darle vida a tu bebé. 

Dale a tu bebé lo mejor de ti, aliméntate sanamente, no pierdas tus citas ginecológicas y recuerda que debes de confiar en tu instinto y si algo te dice que no va bien, no dudes en consultarlo con tu doctor.